Existe una
incansable energía creativa la ciudad de Granada, solo algunos despistados no se dan
aun cuenta, entre ellas las instituciones públicas, que consideren que una
ciudad que fundamenta su capacidad económica en la belleza, el arte y la
arquitectura no debe apoyar con todas sus capacidades a sus creadores,
¿subvencionándolos? no, simplemente dejándoles hacer. A pesar de ello esa
energía creativa es irreductible, así que espacios independientes pueden
inventarse iniciativas como Festival Bárbaro, un evento para el arte y la
autoedición que tuvo su anterior edición en 2013 y que volverá a tener lugar en Octubre de 2015 en el Botánico Café. Una de las personas que hace
posible este festival es Julia Sevillano, querida y respetadadesde la cultura, a la que ha tratado con
cariño, respeto y admiración, así que los creadores responden con una
participación excepcional de un altísimo nivel artístico.
Julia Sevillano y el cartel de Festival Bárbaro
Esta va a ser la segunda edición de este evento ¿Cómo
surge Festival Bárbaro?
Festival
Bárbaro surge de la ilusión de mostrar el trabajo de un grupo de creadores que
están haciendo cosas fabulosas desde Granada ¡para el mundo!
La primera
edición fue en abril de 2013. En Botánico teníamos muchas ganas de mostrar
reunido el trabajo de diseñadores gráficos, artistas e ilustradores a los que
seguimos y admiramos. La orientación y concepto final lo dieron Rafa Blanco y
Carol Jiménez, ambos ilustradores y creadores de Malacuerva Ediciones,
inspirándose en Tenderete. Festival de autoedición gráfica y sonora de
Valencia. Y el nombre, Bárbaro, lo puso Grita, uno de los componentes del
colectivo sonoro Caballito. Esta edición, en coordinación con Botánico, ha sido
organizada por Carol Jiménez, nuevamente, junto con Argider Aparicio y Verónica
de Arriba. Los tres son los diseñadores del cartel, que tanto ha gustado.
Argider Aparicio
Los artistas cada vez adaptan su producción a
elementos cotidianos, no tanto a una obra inaccesible ¿Qué podremos ver en el
festival de este año?
19 creadores
de diversos ámbitos como ilustración, diseño editorial, serigrafía, arquitectura,
cerámica, diseño textil, joyería y fotografía. El nexo común es que el producto
que realizan todos ellos es autoeditado y la mayoría lo difunde y vende a
través de internet.
Hay
diferentes ilustradores como Carol Jiménez y Carmen Jiménez con el proyecto
Santolina, o Asis Percales, artistas plásticos como Marta Beltrán con sus
dibujos de una personalidad arrolladora que investiga sobre la feminidad en la
iconografía popular o Paloma Gámez, que traerá accesorios relacionados con su
trabajo artístico. También gente más relacionada con los profesionales gráficos
como el fotógrafo Argider Aparicio del colectivo Verbena y de la marca Depeapa,
al que también pertenece Verónica Arriba que traerá parte de su producción de
artículos domésticos. Gente más relacionada con las artes visuales como Beatriz
Sánchez o con la música como el polifacético Bigote Sucio que forma con Grita
Hansel el colectivo sonoro Caballito, pioneros en la cumbia digital. También
Rafa Blanco, que reivindica el dibujar por dibujar, con su aire irónico y
personal o las serigrafías de El Rapto.
Luego proyectos
como la editorial Ciengramos, o Grupo de Fe con su proyecto de producción de
proyectos musicales de artistas plásticos en vinilo, Ubú Libros , los
diseñadores gráficos Ideo Artwork, la revista de arquitectura Márgenes, los
ceramistas Mikazuki, la diseñadora de moda Lucía Gámez, Cyrcle Joyas o
Pom-Poko, con su producción 100% a mano.
Marta Beltrán (Izquierda), Asis Percales (Derecha)
Es interesante cómo los artistas salen de los
espacios convencionales del mercado del arte precisamente para profesionalizar
sus prácticas, no conozco mucha gente que compre arte en los circuitos de
galerías y de arte contemporáneo, pero sí en este tipo de espacios como el que proponéis
en Festival Bárbaro. ¿Estáis en este tipo de eventos ayudando más a la dinamización
de la cultura que las instituciones artísticas?
Todo ayuda y
toda ayuda es poca. Eventos como Made in Granada, Maga Market u otros similares
que se realizan con periodicidad son fundamentales para difundir el trabajo de
creadores sin espacio para hacerlo. Por nuestra parte, nunca hemos competido ni
pretendido ponernos a la altura de una galería. Tengo gran admiración y respeto
por el trabajo que desarrollan y lamento muchísimo cómo la crisis se ha llevado
por delante a muchas de ellas. Nosotros siempre hemos querido estar vinculados
a la cultura en toda la extensión de esta palabra: cultura musical, plástica,
artística... Tenemos un local que, en la medida de nuestras posibilidades,
ponemos a disposición, gratuitamente, para la difusión de eventos culturales y
artísticos.
Existe un capital humano creador muy potente en
la ciudad, que permite iniciativas como el Bárbaro ¿Cómo veis la actividad
cultural independiente de la ciudad?
En plena
forma, en ebullición, creciendo y expandiéndose en diversidad de disciplinas.
¡Es increíble el talento que hay en esta ciudad! En muchísimos ámbitos: arte,
música, literatura, poesía, cine, artesanía. Hoy en Granada, como siempre ha
sido, se entretejen diversos submundos muy potentes y vitales que son los que
atraen a artistas de todos los ámbitos. Lo lamentable es que no haya por parte
de las instituciones una decisión contundente de apoyar y de dar facilidades
para que esta parte de la sociedad en Granada —que es amplia y que suma— pueda
vivir dignamente, centrada en su trabajo, desarrollándolo y fijando a Granada
en el mapa de una de las ciudades con más creatividad, aparte de belleza, de
Europa.
El historiador, crítico y artista inglés, que reside con su familia entre paisajes
rocosos y prehistóricos en Ardeche y Lot (Francia) acaba de presentar su
exposición “Abtracción y Luz”. Su presencia deja marca de su amor por la
arquitectura y el arte, así como un infinito sentido del humor y aprecio por la
carcajada. Desde su visión abstracta del paisaje a través de la memoria y los
sentidos, la exposición concentra parte de su trabajo artístico y un filtro de
la materia que envuelve los espacios de la Alhambra.
William J.R. Curtis en su taller.
Tu interés por la Alhambra es muy
reconocida, y finalmente este amor ha concluido en una exposición en el
Palacio de Carlos V.
He
estado interesado e inspirado por la Alhambra durante los últimos 40 años. Para
mi es un lugar mágico, un palimpsesto de diferentes periodos, un paisaje
simbólico lleno de presencias subliminales y atmósferas poéticas, así es la
Alhambra que descubrí la primera vez que vine desde el Sur, desde Marruecos,
después de años investigando la arquitectura islámica en el norte de África y
Oriente Próximo. Yo observo la Alhambra con los ojos de un historiador pero
también con los de un artista y un fotógrafo.
Miras los paisajes desde detalles e
imágenes concretas cercanas a la abstracción ¿Cómo se traslada este esa visión
de la Alhambra a tu trabajo artístico?
Esta
exposición incluye una proyección de fotografías mías con un bello montaje de
Transversal Audiovisual y titulado “Espejos de la Imaginación. Atmósferas de la
Alhambra”. Estas imágenes pretenden evocar los efectos efímeros de la luz y la
sombra, los reflejos y la transparencia, el despliegue de capas espaciales en
la Alhambra, así como la línea entre lo natural y lo artificial.
Solo
algunas de las pinturas están inspiradas directamente en la Alhambra, pero los
temas que exploran a través de la abstracción tienen una extraordinaria
resonancia en las cualidades estéticas y los significados de los Palacio
Nazaríes.
La
base de mi pintura y fotografía es la abstracción, a través de la cual busco
generar una visión que permite evocar diferentes formas y significados. Mis
fotografías en blanco y negro de nubes, lava volcánica y horizontes marinos se
convierten en “cosmologías”, y mi pinturas en miniatura en un “microcosmos”.
Todo ello concentra muchas experiencias en un sola forma expresiva. Y claro, estas
abstracciones de la naturaleza y el cosmos juega un papel central en la
arquitectura islámica.
"Espacio Infinito" y " La Tourette" de William J.R. Curtis.
La crítica de la arquitectura es
una parte importante de tu trabajo, el diseño de la exposición ha sido un
trabajo con el estudio de Juan Domingo Santos en el que también te expones a
nivel espacial ¿”Abstracción y Luz” es una forma de ejercer de arquitecto?
La
exposición que trabajamos junto a Juan Domingo traslada mensajes subliminales
similares al de las pinturas y las fotografías. La flotación es el tema que lo
recorre todo. Las pinturas verticales no tienen marcos, separándose de los
muros, e igualmente la piezas horizontes en las cajas de cristal flotan sobre
el soporte. Estas cajas se ajustan a los ejes de la geometría poligonal de la
capilla renacentista del Palacio de Carlos V, que se refleja en las superficies
de cristal recordando los espacios de los Palacios Nazaríes. Las pinturas en
los muros se presentan en tríos como los trípticos en una iglesia, existe un
sentido ceremonial en todo ello. La instalación transmite el mismo mensaje
lírico que las propias pinturas.
Exposición "Abstracción y Luz" de William J.R. Curtis en el Palacio de Carlos V.
William J.R. Curtis en la exposición "Abstracción y Luz".
¿Cómo conecta esta exposición con
tus anteriores trabajos?
Todas
mis exposiciones anteriores son al fin y al cabo instalaciones arquitectónicas
que desarrollan el tema del espacio y la luz a través del tiempo. Esto ha sido
facilitado gracias a que he tenido la suerte de exponer en espacios
extraordinarios como en el Circulo de Bellas Artes de Madrid en 2002, el Centro
de Artes Visuales de Le Corbusier de Harvard en 2004 o el Museo de Alvar Aalto
de Jyvaskyla en 2007.
El catálogo de la exposición
“Abstracción y Luz” es también un serio trabajo editorial.
Abstracción
y Luz /Abstraction and Light, ya que es una edición bilingüe, ha sido
hermosamente diseñado por la arquitecta granadina Carmen Moreno Álvarez y
producido por TF Editores. Se trata de un documento intelectual y un recorrido
a través de mi visión y sensibilidad. Lo cierto es que estoy muy agradecido de
esta extraordinaria oportunidad de exponer mi trabajo en el espacio mágico de
la Alhambra.
"Tela tejida con luz" de William J.R. Curtis.
Supongo que estás al corriente del
proyecto Atrio de la Alhambra ¿Qué opinión te merece?
El
Atrio es un proyecto que hace frente a la necesidad, muy real, de responder a gigantesca
cantidad de visitantes que recibe un lugar turístico e histórico como la
Alhambra. Se trata de un espacio introductorio que a su vez filtra los grupos y
rompe las masas de turistas en grupos de un tamaño manejable mientras se
explica la Alhambra pudiendo esperar y
descansar, consultar información o refrescarse, y todo sin perder capacidad
para adaptarse al entorno, ya que es más un jardín y un paisaje que un
edificio. Es un proyecto del maestro portugués Álvaro Siza, un arquitecto
especialmente sensible a los contextos históricos, y el arquitecto granadino
Juan Domingo, profundo conocedor de la Alhambra desde su infancia. La verdad es
que no podría imaginarme mejor equipo para el desarrollo de este proyecto tan
sensible.
El concurso internacional se ganó en
2010, pero casualmente en las últimas elecciones municipales el gobierno local
decidió posicionarse en contra del proyecto.
Es
una lástima que el corto plazo de las polémicas políticas haya distorsionado un
esquema tan pertinente a largo plazo. Se puede intervenir en la Alhambra desde
la modernidad, durante el S.XX ya se ha hecho, como en el caso de la Fundación
Rodríguez Acosta o el Auditorio Manuel de Falla, grandes obras de arquitectura que
favorecieron una armonización del paisaje. El Atrio es un digno acompañante en
esta línea. La polémica está planteada como una confrontación entre Granada y
la Alhambra, ¿realmente hay intención de trabajar juntos?. El proyecto no solo
me parece pertinente si no que yo iría más lejos, se debería planificar un
segundo Atrio, pero este para la ciudad de Granada y que recibiera a grandes
cantidades de turistas para explicarles su maravillosa historia.
Desde
Subterritorios iniciamos una serie de conversaciones con artistas y
profesionales con los que colaboramos en el territorio común de la
arquitectura. Labase Martínez es un músico de Red Soul Community y dj que lleva años consolidando y
ampliando la cultura musical jamaicana desde Granada, y cuyo prestigio le lleva
a girar por toda Europa con sus diferentes proyectos musicales. Junto con Cristina Barrón promueven Dulcimena Coffee&Go, un proyecto con el que GRX quisimos proyectar el espíritu de estos chicos amantes de la música.
Jose María Martínez (Labase) y Cristina Barrón en Dulcimena Coffee&Go (GRX Arquitectos)
Existe una confluencia de estilos
musicales procedentes de la cultura jamaicana, y tu además estás en diferentes
proyectos musicales, tu trabajo como pincha y tu grupo ¿por qué no nos aclaras
cuales son esos proyectos y a que estilos responden?
Tras 15 años involucrado en diferentes proyectos relacionados con la música
jamaicana, he podido trabajar en diferentes etapas como pichadiscos,
organizador de eventos o bajista, todos dedicados a difundir y comunicar la
riqueza musical de la “isla del tesoro”, especialmente la de los 60 y 70 con
sonoridades como ska, rocksteady, reggae primerizo, mento, calypso o r&b
jamaicano. Actualmente con Red Soul Community, mi actual y más sólido proyecto
musical, nos centramos en el Rocksteady y el primer reggae, desde una
perspectiva “revival” abierta, aunque respetuosa con ciertas sonoridades.
¿ Y como pinchadiscos?
Nunca pierdo el sonido original. Cuando subo a la cabina pincho
exclusivamente vinilos de 7 pulgadas británicos y sobre todo jamaicanos registrados
en la época original. Esto me ha permitido viajar por toda Europa disfrutando
de mi gran pasión.
Labase Martínez pinchando durante el Insólito Festival en Dulcimena.
Existe una serie de ideas
preconcebidas en la gente que no conoce este mundo sobre lo que es la música y cultura
jamaicana. Estas ideas no se corresponde con lo que hemos podido comprobar al
conoceros. ¿Sufres estas ideas preconcebidas? ¿Qué significa para ti toda esta
cultura?
Alrededor de 60 años de desarrollo y evolución de la cultura musical
jamaicana significa, por propia lógica, el surgimientode diferentes ramas y variables sonoras,
diversas estéticas y multitud expresiones temáticas en ella a lo largo del
tiempo. El periodo que yo trabajo está muy alejado del concepto generalizado
con el que seidentifica comúnmente el
Reggae y tiene mucho que ver con las sonoridades que llegaban a
Jamaica en la década de los 60 desde Norteamerica: Soul, R&B... que tuvieron
una influencia tremenda en la Isla.Y,
en segundo lugar, con las culturas juveniles ligadas y surgidas en torno a
estos sonidos en Reino Unido, "Mods" y "Skinheads", que
acogieron estos sonidos como propios, así como a la comunidad jamaicana emigrada,
que además "prestaron" su estética elegante a parte de los seguidores
de estos ritmos en esta parte del Atlántico.
Duke Reid
Jamaican Sound Sytem
Una música tan arraigada a un
territorio y una cultura no debe ser fácil de integrar a la cultura propia, tan
distinta, además de no ser una de las corrientes locales que funcionan
bien,como el pop o el rock, ¿Cómo se
lidia con proyectos musicales de estilos desconocidos incluso para un público
consumidor de música independiente?
Especializado y en constante cambio, debido a la particularidad de una
ciudad pasajera como es Granada. A la vez que minoritario y muy selecto. Lo que
no choca con el trabajo realizado durante todos estos años por mi colectivo,
Reggae Warrior Crew, para popularizar el género dentro del territorio andaluz.
Nuestro fin siempre ha sido acercar estos sonidos a una proporción de público
cada vez mayor y crear una escena en torno a estos ritmos a través de eventos,
actividades y encuentros especializados.
El invierno pasado arrancaste junto a Cristina Barrón el proyecto Dulcimena Coffee&Go en El Realejo. El nombre es el de
una canción jamaicana especial para vosotros y es un homenaje a esta cultura
¿cómo se transladan estas ideas a una cafetería?
La música es
vida y la vida es música. Cualquier proyecto en el que estemos involucrados
debe participar de esta filosofía. Nuestro objetivo era transformar un espacio
en un lugar donde desarrollar una actividad en torno al mundo del café en el
cual la música tuviera un protagonismo importante, a nivel estético y ambiental.
Disfrutar de un entorno cálido, acogedor y relajado, a pesar de visitar un
espacio "para llevar".
Dulcimena Coffee&Go (GRX Arquitectos)
Teníais muy clara la localización, en el Realejo,
y una forma de trabajar: tienen que ser unos cafés y no otros, no estáis dispuestos
a vender según que marcas de refrescos, y tenéis claros cuales debían ser los
productos de reposteros locales. En el estudio observamos un compromiso mas
allá de lo comercial en vuestra forma de trabajar que determinó también como
debía ser el espacio, el uso de materiales, el proceso de obra, etc…
Desarrollar una actividad ética es fundamental para apostar por un proyecto innovador y, en
cierta medida, arriesgado. Y para nosotros lo es el trabajar con productos de
la máxima calidad, ecológicos, de comercio justo... o fomentar la economía de
barrio y proximidad respetando, en la medida de lo posible, el entorno.
Antonio Collados, profesor de la Facultad de Bellas Artes de Granada, co-editor deCiengramos , creador de TRN y agente fundamental de los proyectos culturales más relevantes en la cultura contemporánea granadina, se presta a formar parte de la serie de conversaciones que desde Subterritorios mantenemos con artistas y creadores con los que compartimos territorios comunes.
Presentación del libro "Acaeció en Granada". Antonio Collados junto a Miguel Benlloch
Nos conocimos en el contexto de Aulabierta, un proyecto que gestionabas
junto con estudiantes y profesores , que revisaba los formatos de aprendizaje
dentro de la Universidad de Granada y en el que fuiste un agente fundamental.
¿Cómo recuerdas con el tiempo ese proceso y qué conclusiones extraes sobre su
repercusión y los aprendizajes que se dieron lugar?
El proyecto Aulabierta comenzó
en 2004, quizás nos conociéramos algún año más tarde, en definitiva hablamos de
una experiencia que se remonta a diez años ya. Es importante advertir esto por
muchas cosas que han venido después. Aulabierta fue el intento de crear una
comunidad de aprendizaje –dentro de la Universidad de Granada– autogestionada
por sus estudiantes. Participé en su diseño desde el inicio gracias a las
motivadoras conversaciones que mantenía con el profesor Víctor Borrego. Fue él,
desde el Vicedecanato de Cultura y Alumnos de la Facultad de Bellas Artes,
quien inspiró e impulsó la creación de equipos de trabajo entre alumnos con la intención
de dinamizar la vida universitaria. Por entonces yo era becario de
investigación FPU y gracias al sustento que me daba esta beca pude dedicar
bastante tiempo a Aulabierta. Todo lo recuerdo con bastante alegría –también
quedan algunos sinsabores–, como una experiencia que determinó todo lo que he
venido haciendo después. Aulabierta fue mi verdadera escuela –seguro que otros
amigos que participaron en ella lo comparten– sobre todo porque lo que
atravesaba todo aquello era el placer y el compromiso por el aprendizaje. Sabes
eso de que la enseñanza viene de fuera y el aprendizaje de dentro, creo que se
lo oí a Valcárcel Medina, pues en esas estábamos por esa época, en diseñar un
dispositivo crítico con los sistemas de enseñanza (la universidad nos parecía
una institución pesada, lenta y en crisis de legitimidad) e intentábamos
también ser propositivos. Nos proponíamos hacer de la universidad, de la
Facultad de Bellas Artes por lo menos, un espacio poroso, un lugar permeable al
devenir social y también a los avances técnicos y de lenguaje del propio campo
el arte. Uno terminaba la carrera y percibía cierto desfase entre lo que
estudiaba y el funcionamiento profesional real. La intención nuestra entonces era
comprometernos como estudiantes en salvar esa distancia, asumir un rol más
activo en el proceso de aprendizaje universitario. Esto nos llevó a estudiar la
“ingeniería universitaria” y a intentar encontrar intersticios por los que
poder ensayar modos y espacios de aprendizaje más abiertos y colaborativos.
Éramos bastante estrategas y creo que se consiguieron hitos difíciles de repetir.
Diseñar y autoconstruir un edificio de dos plantas entre ellos. Pero más allá
del icono arquitectónico, lo fundamental de Aulabierta, lo verdaderamente
significativo fue esa cultura participativa y colaborativa experimentada como
gesto de responsabilidad hacia nuestro propio proceso de aprendizaje, esa
inteligencia colectiva que durante cinco años ofreció una alternativa a los
procesos de mercantilización que la onda neoliberal impulsaba dentro de la
universidad. En 2011, cuando surgió el 15M, o en este proceso municipalista en
el que estamos ahora, me alegraba y me alegra ver un lenguaje y unos modos que
hace diez años ya estaban en Aulabierta. Pero claro, lo nuestro era deseo,
ingenuidad, temeridad, instinto y muchas dosis de amor. Recuerda eso que decía
Val del Omar: “Soy de Granada y soy un
instintivo, que no creo en la Universidad tal y conforme está la Universidad.
Ella representa la cultura de las letras, cultura en la que yo no creo. El
asceta debe pensar que no es hombre fuera de la sociedad. El intelectual debe
darse cuenta de que le hace falta ser acción y reacción…”. Casi ná!
Edificio autoconstruido por Aulabierta en la Facultad de Bellas Artes de Granada
Asamblea Aulabierta, 2005
Después de
Aulabierta o transversal a ella, está Transductores, un proyecto descomunal
sobre pedagogías colectivas, además actualmente eres profesor en Bellas Artes, la docencia
y el aprendizaje parecen estar en el centro de tus preocupaciones. ¿Cómo se
adaptan estos procesos de aprendizaje, que surgen desde el deseo, a la
formación normalizada de la universidad?
Aulabierta posibilitó Transductores (www.transductores.net) un proyecto que co-dirijo junto a Javier Rodrigo desde
el año 2008 y que fue posible gracias al impulso del Centro José Guerrero.
Yolanda Romero, su anterior directora, supo ver el potencial de Aulabierta para
el trabajo contextual y en red y confió en nosotros el diseño de actividades y
proyectos vinculados a las exposiciones de Antoni Muntadas (un proyecto de
micro-televisión llamado ZonaChana que diseñamos junto al artista Jorge Dragón)
o Martha Rosler (archivogranada.net, un estudio sobre el imaginario granadino
que llevó a cabo el colectivo FAAQ –vinculado a Aulabierta– del que tanto tu
como yo éramos miembros entonces). Después de esto llegó Transductores con el
que nos propusimos situar a Aulabierta dentro de una constelación de prácticas
que trabajaban entre el activismo político, la pedagogía crítica y el arte
colaborativo en el espacio público. Se trataba de encontrar las filias y las
deudas de Aulabierta, ver en qué tradiciones y bajo qué paraguas podíamos
situar este proyecto para poder entenderlo aún mejor. Hoy Transductores es un
equipo consolidado que ha llevado a cabo acciones en bastantes países y con el
que hemos procurado anudar investigación con acción. Tenemos una línea
editorial apoyada por el Centro Guerrero sobre práctica artística colaborativa
y pedagogías colectivas en la que enfatizamos además la labor de transformación
que pueden hacer éstas en las instituciones del saber. Estos proyectos me han
permitido tener una visión excéntrica de la docencia universitaria. Para mi ha
sido fundamental –y esto va en la línea de lo ensayado con Aulabierta– que el
conocimiento acumulado y las experiencias ensayadas en el campo cultural
pudieran enriquecer el trabajo en la universidad. Mezclarse incluso. Tengo
formación académica y mantengo una carrera investigadora en la universidad pero
he considerado siempre que esto debía complementarse con una trayectoria fuera,
trabajando en otros contextos y en colaboración con otras entidades y grupos.
La docencia universitaria es tarea difícil aunque muy estimulante. Bellas Artes
es además una carrera bastante vocacional y me suelo encontrar con estudiantes
muy activos y comprometidos con su trabajo. Trato de responder a los objetivos
y contenidos marcados por el programa de cada asignatura con diseños
metodológicos que motiven situaciones de aprendizaje en las que el estudiante
tenga un papel activo, donde se generen entornos colaborativos de
enseñanza-aprendizaje, en los que se interrogue la posición de cada uno frente
a problemáticas propias del campo de conocimiento y su relación con
el grupo y la sociedad en general, donde podamos llevar a cabo una crítica
propositiva e idear “artefactos” que nos ayuden a ver de manera compleja el
mundo. No quiero tampoco obviar las dificultades existentes para poder llevar a
cabo estos objetivos pero siempre he pensado que los problemas son retos de los
procesos y con el tiempo también aprende uno a saborear los fracasos. Me gusta
comentar el primer día de clase una
reflexión del artista argentino Roberto Jacoby en la que habla del carácter errático
que tiene toda experimentación. Permíteme la cita: “La noción de experimento
los inmuniza, en cierto modo, respecto de todas las acusaciones que puedan
hacerse: son tentativas que se hacen en buena medida para conocer y en buena
medida para disfrutar […] Se descuenta su carácter provisorio, de ensayo, y se
acepta con humor que, por su propia naturaleza, los experimentos están hechos
de la misma materia que el fracaso y ello no los hace menos interesantes sino
más”. También me gusta citarles a Agustín García Calvo cuando en una entrevista
se refería a su Escuela de Lingüística, Lógica y Artes del Lenguaje diciendo:
"Aquello fracasó, como fracasa todo lo que puede herir. El éxito sólo
llega a aquello que no hace daño a nadie, a aquello que sigue la
corriente". ¡Me está saliendo esta entrevista muy académica con tanta
cita!
Exposición de Transductores en el Centro Guerrero, 2009
Exposición de Transductores en el Museo de Antioquía, Medellín 2011
En cierto modo creo que el error está en calificar
ciertas formas de finalizar algo como un fracaso, porque es un fracaso pero
¿desde qué punto de vista?. Me gusta pensar cuando algo ha sido “una mierda”, y
que esa “mierda” no es más que abono, que fertiliza un campo para que surjan
otras cosas maravillosas, aunque en ocasiones el fracaso es desde todos los
puntos de vista. Es cierto que todas estas prácticas surgen de una proposición
colectiva, algo fundamental en este tipo de aprendizaje experimental, pero las
prácticas colectivas encierran en si mismas ciertas complejidades ejecutivas
que pueden ser frustrantes. Veo que aun manteniéndote en grupos de trabajo
parece que, de alguna forma, estás alejado de lo que entendemos como
colectivos.
Pues si y no. A ver, un
colectivo o la acción colectiva presupone una pérdida de identidad individual a
favor de la del grupo. Y esto es una apuesta muy interesante. Lo que pasa es que
en los colectivos, como en las redes, se dan asimetrías y la gestión es muy
compleja. Se suelen dar muchas tensiones dentro de los grupos y no es fácil la
sostenibilidad de los mismos. Si se hace un diseño, un protocolo de trabajo
que, aunque pueda ir adaptándose, deja claro desde el punto de partida el modo
en el que está cada uno en el grupo, lo que espera de él y lo que puede
aportar, y se aceptan y comparten condiciones comunes, será más fácil que el
trabajo colectivo prospere. Pero muchas veces la acción colectiva es fruto del
activismo, y el activismo tiene una velocidad que frecuentemente no permite
mantener un ritmo pausado, en el que se puedan pensar bien y madurar los
procesos. En fin, que como dices, no es fácil, e incluso puede ser frustrante,
pero por otra parte el trabajar de manera intensa con otros desde esta
perspectiva colectiva multiplica perspectivas, recursos, ideas y eso es
aconsejable experimentarlo.Siempre me
ha gustado implicarme en procesos en los que puedo compartir zonas de diálogo
con otros. Más o menos, a distintos niveles, siempre he hecho esto. Soy una
persona bastante insegura, será entonces que me da confort tener a alguien al
lado.
Por tanto podríamos decir
que te mantienes dentro de prácticas colectivas, pero no dentro de un
colectivo.
Aulabierta, Transductores,
Sobre Lab, Trn, Ciengramos, Grupo de Fe… todas estas experiencias parten del
interés por hacer algo con otros. Grupo de Fe, una editora musical vinculada a
la plataforma Trn, podemos decir que es un colectivo. Surgió hace un par de
años después de acumular muchas noches en Planta Baja. Un grupete de amigos
(Ángeles Agrela, Paloma Gámez, Patricia Garzón, Marisa Mancilla, José Piñar, Sonsoles
Pizarro y yo formamos Grupo de Fe) que nos juntamos para ir a conciertos nos
decidimos un día a ser productores, no solo consumidores musicales, así que nos
embarcamos en la creación de Grupo de Fe con el que estamos sacando proyectos
musicales de artistas plásticos. La primera referencia fue de USTED el
alter-ego del artista Chico López y la segunda, que pronto presentaremos, será
La Gitana Superdotá un proyecto también genial de Valeriano López. La idea es
esa, intentar que las redes de amistad sean productivas y generen proyectos.
Esto es también un compromiso que mantenemos con nuestra permanencia en
Granada. Digamos que es nuestra resistencia al tedio y nuestra militancia
cultural. En esto confraternamos con los compañeros de Milivingroom por
ejemplo, gente que está dedicando su tiempo y recursos a dinamizar la ciudad. O
negocios como Discos Bora-Bora, un espacio que está ofreciendo a Granada un
programación de eventos continua. Estas iniciativas hay que reconocerlas porque
sabemos del esfuerzo que conllevan y la poca recompensa que obtienen en la
mayoría de las ocasiones. En definitiva, hay que pringarse y darle vidilla a
esta ciudad, por que si no…
Inauguración de la exposición "Casa Pérez" en "TRN La Casa de la Palmera".
Exposición en "TRN La Casa de la Palmera"
Esta cuestión, lo local, es
algo que nos interesa mucho y de lo que creo que eres un ejemplo. En el estudio
existe una apuesta clara por nuestra ciudad, Granada, en un contexto que
favorece el trasladarse a ciudades donde nuestra práctica y visibilidad podrían
ser mucho más amplia, pero por otro lado actualmente existe la posibilidad de
deslocalizarse y poder trabajar desde cualquier sitio, lo que en principio
debería favorecer mantener el talento local, pero no parece ser así. Observo
como se favorecen y se refuerzan la centralidad a nivel territorial, cómo no es
igual estar haciendo algo en Madrid o Barcelona, que hacerlo en Granada o
Badajoz, trabajar en la periferia de la periferia.
Si, yo soy local local, muy
de pueblo… aunque te recuerdo eso que me decías una vez de que Loja es a Granada
lo que Brooklyn a Manhattan ¿Era así?
Cómo si desde Loja
observarais la cultura que se gestaba en Granada con más atención y feedback
que la propia cultura granadina, es algo que pasa en culturas próxima, o
incluso en las relaciones personales, se valoran más las cosas que están a
cierta distancia que las que están muy próximas. Loja es un gran vivero de
creadores de algún modo fagocitada por Granada. Lo que está claro es que Loja
es un gran foco energético creativo.
Pues si, lo es. La verdad es
que estando en Loja de adolescente se miraba Granada con deseo. No estabas en
Granada pero el trayecto en tren duraba tan poco que podías montarte sin
billete porque al revisor no le daba tiempo a pasar por tu asiento antes de llegar
a Granada. En lo musical recuerdo el circuito de conciertos y presentación de
maquetas que había en Loja en los noventa, por allí pasaban muchos grupos y eso
estimulaba a que la gente en Loja tocara. Había muchas bandas. El instituto era
un hervidero musical. Chico Muñoz, tu compañero arquitecto, manejaba un
catálogo grande y luego estaba la gente de Huétor Tajar que por entonces venían
a estudiar a los institutos de Loja. Ahí estaba el enganche con “el Espárrago”.
A través de Antonio y Francis de Monster Touring, pasando por los güeteños que venían a Loja, entraba
mucha música. Del Ayo y Tatamka eran los referentes entonces en cuanto a
bandas. Ahora toda esa escena creo que ha cambiado. Ya es más difícil ver a
bandas en directo en Loja, ni siquiera quedan pubs donde tocar, ha pasado como
en muchas otras partes.
Pero bueno, volviendo a la
cuestión de “lo local”, hoy en día no es difícil ser glocal por todo este tema de la facilidad de las conexiones
telemáticas y de transporte, etcétera. Cuando hacía la licenciatura a
principios de los dos mil, y me consta que esto ha sido así siempre, todos
pensábamos que para desarrollarnos profesionalmente tendríamos que marcharnos
mínimo a Madrid o Barcelona. Granada era una ciudad interesante y cómoda para
la época universitaria pero llegaba un momento en que parecía necesario irse a
otro sitio. Esto de vivir fuera, en otras ciudades o en otro país, también
llega a ser fundamental para tu crecimiento personal, bueno, esto es obvio, la
cuestión es que Granada tiene una dimensión que, para determinados campos,
puede agotarse rápidamente. Por otra parte, tenemos una universidad muy viva,
que atrae a la ciudad a mucha gente y potencia que se generen iniciativas que,
aunque no tengan respaldo por la institución, si las favorece. También Granada
permite todavía poder alquilar vivienda o estudios baratos, y eso compensa a
muchos artistas, y la calidad de vida en general aquí –si tienes la suerte de
poder tener trabajo– es alta. Yo me quedé aquí porque fuí afortunado y conseguí
contratos en la Universidad de Granada y apoyado en esto decidí compartir mi
tiempo de investigación y docencia con el impulso de iniciativas culturales en
la ciudad. Luego no he dejado de moverme, viajar, y establecer contactos y
trabajo con profesionales de otras ciudades y países. Y esto también evita el
peligro del localismo. Hoy puedes generar una iniciativa en la Chana y que sea
conocida y de interés en Medellín.
Si es posible que se reciba
cierto cariño de lugares más centrales, en ocasiones como si fuera algo exótico
y raro que crece en un lugar insospechado, también como un lugar de dirigir la
atención fuera de los propios círculos endogámicos que forman en las grandes
capitales culturales.
Es fácil conectar y divulgar
el trabajo. No obstante, en este asunto de la difusión existe un déficit de
Granada, y de otras ciudades de provincias, y es la dificultad para obtener la
atención de la crítica especializada. Sea por ausencia o por dejadez, lo que
ocurre en ciudades como la nuestra tiene menos foco que lo que pasa en Madrid o
Berlín. En un asunto como el de las artes plásticas sería fundamental que al
igual que hay muchos artistas aquí también hubiera críticos o comisarios que
conectaran y divulgaran las experiencias o proyectos que aquí se hacen. Esta
podría ser una tarea que debiera acometer la Universidad, formar en esta línea,
y creo que obtendríamos buenos frutos. Esto por poner un ejemplo. Y ya que
hablamos de instituciones pues tendríamos que interrogarnos sobre las políticas
culturales y programas impulsados por ayuntamiento, diputación o la obra social
de las antiguas cajas de ahorro. Y aquí nos podríamos detener un motón,y pensar qué ha hecho uno u otro por cuidar
la cultura de base en la ciudad, la que realmente crea escena e incluso
economía. Solo un apunte de actualidad, hace pocos días leía que Granada se
postulaba a la capitalidad cultural europea para el año 2031.Ahora empezarán a diseñarse dosieres
ensalzando los atributos culturales de la ciudad pero los que trabajamos aquí
sentimos una suerte de abandono desde hace bastantes años que hace que miremos
a gestos como este con estupor y cierta mala leche. Granada fue capital
cultural, un centro en la periferia durante la década de los ochenta. Aquí
teníamos programas y espacios reconocidos nacionalmente. Experiencias como el
S.I.M.A, el Festival Internacional de Teatro, el Espárrago Rock… eran
vanguardistas y ahora son mero recuerdo. Granada ha perdido casi todas sus
galerías de arte, no tiene presencia en ferias, mantenemos programas de
intervención escultórica pública extemporáneos, se han maltratado programas
como el de arte contemporáneo de Condes de Gabia, se construyen continentes sin
contenido, espacios con dificultades presupuestarias para ejecutar una
programación de calidad, no hay apoyos para la producción, para cuidar y
mantener las escenas culturales emergentes, se persiguen y cierran bares cuando
en Granada tradicionalmente han sido centros culturales que han permitido
posteriormente presumir de salud musical, etcétera. Y ahora queremos ser
Capital Cultural Europea, ¡pues a ver cómo!
Lo Glocal: piensa en lo
global y actúa en lo local. Junto con Patricia Garzón llevas a cabo Ciengramos,
un proyecto editorial fundamental en la historia reciente de la ciudad y que
navega por ese territorio que mencionas que busca crear no sólo producción
cultural local, que podría ser el objeto del proyecto de TRN de “La Casa de la
Palmera” si no también una red institucional, crítica y de difusión que la
respalde. Ciengramos se centra en cuestiones que consideráis fundamental en la
cultura glocal, ¿pero se hace más
porque es un proyecto necesario o por que es un proyecto que os apetece?
Gracias por lo de fundamental,
pero no se si es para tanto.Se hace por
las dos cosas: porque teníamos ganas de aprender el sistema editorial, nos
apetecía auto-editar y producir proyectos en formato publicación y, como pareja,
queríamos también hacer algo juntos que tuviera que ver con nuestras
profesiones. Patricia es diseñadora, así que quería meterse a definir un
catálogo de publicaciones y a probar recursos técnicos y gráficos dentro de las
reducidas posibilidades económicas que da un proyecto pequeño como el nuestro. Por
otra parte, también creemos que era un proyecto necesario para Granada. A lo
largo de estos últimos años hemos ido conociendo a mucha gente con la que
cruzamos referencias, reflexiones y visiones de la ciudad. El patio trasero de
“La Casa de la Palmera” la primera sede de Trn en la Chana se convirtió en un
punto de encuentro para la gente que le interesaba la cultura contemporánea en
la ciudad. Era 2011 y Granada necesitaba de un lugar donde poder tejer redes
culturales y en ese patio conocimos y se conocieron muchas personas que ahora
son amigos y con los que colaboramos. Por una parte estaba el programa de
exposiciones en la casa y, por otra, ese patio que sirvió para compartir
reflexiones sobre el trabajo del arte, sobre política cultural y sobre la vida
misma. Además aquello era pura diversión, la casa se abría un día cada dos
meses para presentar un proyecto expositivo y cientos de personas pasaban por
allí. Fue bonito mientras duro. Cuando dejamos la casa en la Chana, Trn estuvo
un año y pico en barbecho. Mucha gente reclamaba que siguiéramos programando
actividades, pero tras dos años abriendo la casa no nos motivaba seguir con el
mismo plan. Sí nos parecía interesante pensar que, si “La Casa de la Palmera”
había sido una experiencia importante para mucha gente, podía ser este un
ejemplo útil para que surgieran iniciativas similares. Pensando sobre todo que
se hizo con mínimos recursos. Por otra parte también nos interesaba pensar
sobre las cualidades de nuestro proyecto y encontrar referencias o momentos
similares en la ciudad que nos sirvieran de espejo. De ahí que emprendiéramos
la vuelta de Trn pero ya como proyecto de investigación y editorial.
Imágenes del libro "TRN en Casa de la Palmera", Ciengramos 2013
Valeriano López en "TRN La Casa de la Palmera", 2012
Video Presentación de la exposición Naturalidad en "TRN La Casa de la Palmera",2012
Un libro sobre TRN en la
Casa de la Palmera, Uno sobres los paisajes en transición de la Vega de Granada,
otro sobre nuestro Joseph Beuys granadino, Miguel Benlloch, otro sobre la
escena del grafiti en Granada, un par de ellos sobre el germen postfranquista
de la cultura en la ciudad, la crisis del Centro Guerrero, etc... Yo observoun objetivo globalizador, una intención holística de investigar la cultura
reciente en Granada ¿Qué
criterio seguís para la elección de las temáticas de vuestras publicaciones?
Como te decía antes, la
labor de activismo cultural llevada a cabo en estos años nos ha permitido
conocer a mucha gente interesante y a través de ellas entrar en contacto con
iniciativas del pasado reciente que consideramos necesarias presentar porque pueden
ser relevantes para pensar nuestro presente.Una persona fundamental para nosotros en esta tarea ha sido Miguel
Benlloch. Él es de esas personas totales en las que se cruzan el corazón y la
cabeza, la alta y la baja cultura, la cocina y la calle, y además ¡también es
de Loja! A Miguel lo adoramos. Pues él nos ha enseñado y apuntado un montón de
cosas. Seguir su vida es visitar muchos de los episodios más interesantes de
las últimas décadas de la ciudad. Así que tras hacer un primer libro homenaje a
“La Casa de la Palmera” decidimos editar un libro de textos de Miguel, pequeños
ensayos poéticos muy vinculados a sus vivencias en Granada. “Acaeció en
Granada”, que así se llama el libro, acabó completándose con un extenso dossier
de imágenes en el que presentamos buena parte de su trabajo performativo.
Nuestro último libro, el octavo ya en dos años, vuelve a Miguel, en esta
ocasión para tomar el Planta Baja como lugar desde el que explicar una época
–los ochenta– en la que Granada junto a Vigo y Madrid se convirtieron en centros
de la modernidad en este país. Y para hacer esto tuvimos la suerte de que
Miguel nos presentara a Juan Antonio (Juan Planta), que junto a Marino Martín
conformaron el trio fundador del Planta. Juan Antonio es de esas amistades
enciclopédicas, una de las personas más generosas que conocemos, una persona
inteligente, sincera, clara, pura honestidad, un tío creativo y brillante.
Hacer el libro del Planta con él nos ha permitido abrir puertas y caminos para
comprender mejor Granada. Sus cosas buenas y sus cosas malas. Y esto es lo que
queremos presentar en el libro.
Imágenes del libro "Acaeció en Granada" sobre Miguel Benlloch, Ciengramos 2014
Exposición vinculada al libro Lugares al Límite, Instituto de América, Santa Fe, 2014
"Lugares al Límite. El paisaje en transición de la Vega de Granada", Ciengramos 2014
Entre medias hemos trabajado cuestiones que
tienen que ver con el crecimiento de la ciudad, el paisaje y el urbanismo, como
fue el proyecto multidimensional Lugares
al límite en el que tu también participaste en su dirección; Capital y Terruño donde se trabajó la
idea de ciudad marca en un momento en que Granada se vende como una ciudad para
un turismo de ocio de ínfima calidad; Dossier
Ka-meh, recuperando la experiencia asociativa y creativa de la célula
Gramsci de trabajadores de la cultura del PC en Granada o Escenas del Graffiti en Granada que editamos junto a Ramón Pérez
Sendra para analizar de manera compleja la importancia de este lenguaje urbano
en la ciudad. Ahora llegan nuevos libros, uno al que le tenemos ganas y con el
que llevamos casi tres años de trabajo será una guía monumental de la ciudad,
pero no una guía turística al uso, sino un trabajo con el que profundizar en
como los poderes han construido iconos que condensan –como diría Benjamin– la
barbarie de la cultura. Este es un trabajo colectivo dirigido por los artistas
Rogelio López Cuenca y Elo Vega y lo co-editamos junto con el Centro José
Guerrero. Esperamos que salga para diciembre. Ya ves, Ciengramos acaba por ser
un proceso de investigación poliédrico sobre Granada y lo que nos interesa es
abordarla desde puntos de vista diversos, intentando facilitar entradas para
gente con intereses también diversos.
Dossier Ka-meh, Ciengramos, 2013
Libro tageado por escritores de graffiti de la escena granadina, Ciengramos, 2014
Vuestra tirada es muy
pequeña, casi vais con la producción a cuestas, y por otro lado aprecio un
aumento de la pequeña producción editorial en un tiempo en el que incluso las
grandes editoriales hablan de los problemas para salir adelante, ¿existe la posibilidad
de mantenerse como proyecto empresarial o Ciengramos no tiene nada que ver con eso?
Ciengramos es un proyecto
doméstico, el estudio está en casa, distribuimos nosotros mismos a través de
nuestra web, dejando ejemplares en librerías o incluso llevando libros en mano
a nuestros clientes. El alcance y escala hoy de tu proyecto lo puedes gestionar
con herramientas accesibles. Nosotros nos mantenemos en cierto amateurismo, que
es algo que a mi siempre me ha interesado. Oteiza decía que cuando llegó a ser
escultor tuvo que dejar de hacer esculturas, porque si ya era escultor por qué
seguir haciendo esculturas. Entonces empezó a escribir intensamente. A mi
siempre me ha gustado hacer aquello que no se hacer e intentar también no
enamorarme mucho de las cosas, para así poder dejarlas sin trauma alguno.
Nuestro objetivo no es consolidarnos como editorial sino tener esa herramienta
para poder seguir teniendo un canal por el que vehicular ciertas cosas que nos
interesa investigar y difundir. Pero ahora estamos intentando hacer menos
libros por año, quizás dos o así.No nos
interesa crecer, ni pensamos Ciengramos como un proyecto que vaya más allá de
poder sostener la producción de un libro tras otro. También desde el inicio
limitamos los recursos que íbamos a dedicar al proyecto. Lo primero el tiempo,
Ciengramos ocupa parte del tiempo que dedicamos al ocio, así que no es mucho el
tiempo que permitimos que consuma. Por otra parte los libros debían ser
austeros. Intentamos maximizar recursos, prescindimos –muchas veces con una
pena tremenda porque nos encantan los acabados– de florituras para que los
libros den una impresión al que los consulta de “esto lo puedo hacer yo”.
Intentamos motivar a que surjan iniciativas editoriales similares e intentamos
que la excusa no sea el dinero. A mi personalmente me gustaría pensar que un
estudiante mío de la universidad al ver lo que hacemos con Ciengramos o con
otros proyectos en los que estoy involucrado siente que son cosas a su alcance,
que podría embarcarse en algo así.
POR EL CENTRO GUERRERO (2009-2011). Política cultural, crisis institucional y compromiso ciudadano, Ciengramos, 2013
Patricia Garzón, co-editora de Ciengramos, sostiene el libro Planta Baja 1983-1993, Ciengramos 2015
Ya ves que nuestra propuesta
no es un proyecto empresarial en sentido estricto, aunque cuidamos que sea
sostenible, que un libro permita hacer el siguiente. Pero nuestro planteamiento
conceptual o nuestra propuesta editorial podría perfectamente aspirar a generar
una economía mayor. No son cosas divergentes el planteamiento artístico con el
empresarial, un artista no deja de ser un empresario autónomo, y la mayoría de
proyectos editoriales que están surgiendo aspiran obviamente a ser una fuente
de empleo, por lo menos de autoempleo. El panorama no es muy halagüeño pero
desde Ciengramos miramos con admiración proyectos de gente valiente que
apuestan por la cultura del libro como modo de vida y de obtener recursos.
Esdrújula Ediciones o Libros de Autoengaño son ejemplos de esto en Granada. O
por ejemplo librerías como Bakakai o Ubú Libros son espacios imprescindibles y
valiosísimos para una ciudad como la nuestra, impulsados además por gente
majísima a la que tenemos que agradecer su apuesta por el libro.
Y bueno, sobre lo último que
comentas pienso que el presupuesto que se dedica a cultura no es gasto sino
inversión, además que se recapitaliza con creces. Puestos a gastar, que se
dediquen grandes partidas a educación y a cultura debería ser visto como
síntoma del buen funcionamiento de un país. Esto parecería obvio, pero vemos
que no lo es. Con esto quiero decir que hay que apoyar y subvencionar las
iniciativas culturales para favorecer el enriquecimiento intelectual de nuestra
sociedad. También creo que hay que debatir de manera profunda y radical donde
debe ponerse la inversión pública en cultura. La crisis debería haber servido
para que las administraciones repensaran modelos pero no estoy muy convencido
de que esto se haya hecho. En Granada no me parece que haya un debate social
amplio al respecto. Por otra parte también es cierto que necesitamos los
agentes culturales hacer autocrítica porque hemos tenido años de vacas gordas
en los que muchos proyectos parecían hechos más que por interés o pertinencia
por un seguir la corriente del caudal que llegaba desde las administraciones.
Ahora mucho de todo esto se ha demostrado insostenible, mucha fanfarria ha
caído y, tristemente, nos hemos dado cuenta de la ausencia de planificación a
largo plazo, del poco cuidado puesto en cultivar las bases creativas, de que
las infraestructuras hechas no eran las que se necesitaban y que además ahora
éstas estrangulan los pocos recursos que quedan nada más que por el gasto de su
mantenimiento. Dicho lo cual, a mi me encanta Granada porque no dejo de conocer
a gente interesante, que asume riesgos, gente alegre y positiva que con bien
poco hacen cosas estupendas y necesarias. Por ejemplo, nosotros ahora somos
superfans de El Rapto y de toda la constelación de proyectos alrededor de esta plataforma.
Muchas cosas son contingentes, pero ellos son necesarios (un guiño a Amanece que no es poco). A mi me
gustaría ser como ellos, pero ya es tarde, se me pasó el arroz.
¿Cuáles son vuestras
referencias del mundo editorial?
Bueno es que hay un montón.
Nuestra biblioteca es grande, pero fíjate, en cierta medida concebimos
Ciengramos como un proyecto artístico que ha tomado el formato libro como
dispositivo de presentación. Aquí trabajamos bajo el paradigma de investigación
en arte y por esa vía quizás algunos de nuestro referentes vengan más por el
lado del arte que por el campo editorial. Artistas de los que ya hemos hablado
como Antoni Muntadas, Martha Rosler, Jorge Dragón, Rogelio López Cuenca, Daniel
García Andujar, Carme Nogueira, Pedro G. Romero… por citar algunas personas
próximas o con las que hemos trabajo. Esta es gente que nos interesa y que
seguimos en sus modos de hacer. Pero bueno por citarte algunos proyectos
editoriales que nos gustan especialmente podría decirte que Alias, Biel Books, Dois
Dias, Occasional Papers, Roma Publications, Mousse Publishing, Spector Books…
hacen libros que por razones diversas nos interesan. Ahora, realmente de los
que aprendemos es de gente como BNV Producciones o Mar Villaespesa, a los que
admiramos y con los que hemos podido sentarnos a compartir dudas e inquietudes.
Y nos gustan mucho los libros que diseñan Manigua o Catálogo, dos referencias
en Granada, o Gráfica Futura y los Hermanos Berenguer en Madrid y Barcelona
respectivamente, por ponerte ejemplos de estudios de diseño en los que nos
fijamos.
Mousse Publishing
Biel Books
Haz un resumen de los
proyectos en los que estás inmerso actualmente, un breve mapa de tu agenda.
En la universidad tengo en
el horizonte retos que me estimulan y me apetecen. Oportunidades para poder
seguir activando cosas en la ciudad. Con Ciengramos sacaremos un par de libros
entre septiembre y diciembre, y estamos intentando realizar un proyecto comisarial
del libro de Planta Baja para presentar la investigación relacionada al libro
en formato expositivo. Con Grupo de Fe presentaremos La gitana superdotá de Valeriano López en octubre y nos ponemos a
trabajar en las dos siguientes producciones para sacarlas a lo largo de 2016.
Con Transductores tenemos visitas pendientes en Brasil y seguimos vinculados a
procesos en algunas ciudades españolas. Con Sobre Lab, una plataforma que hemos
montado en la universidad junto a Marisa Mancilla, David Arredondo, Domingo
Campillo y Antonio Zúñiga estamos preparando una batería de actividades en
torno al eje práctica artística y política editorial y trabajamos para sacar en
junio el segundo numero de nuestra revista, ¡y yo que sé! no pienso más que me
agobio. Lo que espero es poder dedicarle más tiempo al amor y a los amigos.